Fort Breendonk: Un campo de concentración nazi en Bélgica

Por desgracia, son muchos los campos de concentración que hay por toda Europa. Muchos piensan que estos campos solo están por Alemania y Polonia, pero no es así. En casi todos los países europeos hay.

Nos encanta la historia y una de las noches de nuestro viaje a Bélgica al llegar al hotel buscamos algún campo de concentración cerca de Bruselas y vimos el Fort Breendok Memorial, un campo de concentración nazi en Willebroek, muy cerca de Bruselas y Amberes (a mitad de camino entre las dos ciudades)

Si a día de hoy estoy escribiendo este post, es porque efectivamente fuimos a visitarlo, y desde el momento que pisamos la entrada nuestras vidas cambió por completo. No exagero.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

Hay gustos de todo tipo. Muchos piensan que los campos de concentración deberían cerrarse y olvidar lo que pasó y otros piensan todo lo contrario. Nosotros somos más de la segunda opción y voy más allá. Desde mi punto de vista, todo el mundo debería visitar algún campo de concentración en sus vidas, para que no se olvide y nunca más se repita la historia. Si se olvida, se puede volver a repetir y eso sería un auténtico desastre.

Ese día aprendimos a vivir, a ilusionarnos y a valorar la vida, no solo la nuestra, también la de los demás.

Esta visita nos sirvió como barrera de salida para interesarnos aun más por la historia más reciente y desde entonces siempre que podemos, visitamos lugares relacionados con la historia, como los campos de concentración de Auschwitz, Auschwitz Birkenau y Dachau, la Tribuna Zeppelin de Núremberg o el Centro de documentación sobre el nacionalismo de Colonia.

Ahora os voy a explicar qué se puede ver en el campo de concentración de Fort Breendonk, cómo llegar y cuando podéis visitarlo.

 

Fort Breendonk, el campo de concentración mejor conservado de Europa:

Dejando a un lado que a los dos nos gustaba la historia, uno de los motivos por los que  decidimos visitarlo fue porque las imágenes que vimos sobre el campo lo mostraban muy bien conservado, y así es.

Como he dicho antes, hemos estado en más campos de concentración, pero ninguno tan bien mantenido como este, ni siquiera Auschwitz Birkenau, el más famoso de todos.

Las tuberías de los lavabos, las puertas de las habitaciones, las ventanas, las duchas, las herramientas, todo estaba tal cual y es realmente impresionante.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

Hoy día, cuatro años después de visitarlo, se me pone la piel de gallina al recordarlo.

Cómo llegar a Fort Breendonk:

Antes de meterme de lleno a hablaros sobre qué se puede visitar y lo que os encontraréis, os voy a explicar cómo llegar hasta Willebroek, y desde allí al campo.

Willebroek está justo en medio de Amberes y Bruselas, así que podéis ir desde cualquiera de las dos ciudades.

Nosotros lo visitamos desde Bruselas, y no tiene ninguna dificultad. Era nuestro segundo viaje, y la primera vez que viajábamos en tren y nos animamos a buscarlo, así que nos os preocupéis, es fácil.

CONSEJO:

Si vais a viajar por Bélgica la mejor opción es el GO PASS o RAIL PASS, según vuestra edad, con el que ahorraréis mucho dinero en cada trayecto en tren.

Willebroek es un pueblo muy pequeño y las vías principales no llegan hasta él, así que hay que hacer un transbordo para coger una vía más pequeña. Tanto si vais desde Bruselas como desde Amberes, tendréis que hacer un transbordo en Malines – Mechelen.

MÁS INFO:

Para los que nunca hayáis hecho un transbordo, es simplemente bajarse del tren en el que vas y subirte justo en el que tienes enfrente al bajar. Ambos trenes paran en el mismo andén para que se puede hacer el cambio de uno a otro sin problema. Eso sí, no os entretengáis o el tren se irá y tendréis que esperar al siguiente.

Para la ida, nosotros fuimos desde la estación central de Bruselas hasta Malines – Mechelen e hicimos el transbordo hasta Willebroek. Cuando terminamos la visita, como era temprano, aprovechamos para visitar Amberes, así que de nuevo fuimos hasta Maline – Mechelen y desde allí hasta Amberes. Y a la vuelta fuimos directos desde Amberes hasta Bruselas.

CONSEJO:

Antes de usar el Go Pass hay que ver si es rentable, porque no siempre lo es. Para los viajes de Bruselas – Mechelen – Willebroek y Willebroek – Mechelen – Amberes, no usamos el Go Pass, ya que al comprar el billete simple nos salía mucho más barato que usar el Go Pass. Pero para el viaje de Amberes a Bruselas si lo usamos.

Una vez en la estación de Willebroek se puede ir hasta Fort Brendonk andando o en taxi. Nosotros elegimos la primera opción, ya que al llegar no vimos ningún taxi y el campo está a poco más de quince minutos andando. Además Willebroek es un pueblo muy bonito. Parece el típico pueblo de las películas del finde a mediodía.

Si os digo que desde que nos bajamos del tren en la estación hasta que llegamos al campo solo vimos a una persona pensaréis que estoy exagerando, pero es verdad. Parecía un pueblo fantasma.

Nosotros nos fuimos guiando con el GPS del móvil, pero el camino es muy sencillo. Desde que sales de la estación es todo recto hasta llegar a una carretera más grande de dos carriles donde hay que girar a la derecha hasta que ya al fondo se ve Fort Brendonk.

Por otro lado, si tenéis coche y queréis ir más directos, en la entrada hay aparcamientos gratuitos.

 

Visita a Fort Breendonk:

Antes de llegar, ya te da la impresión de que estas a punto de visitar un lugar conservado en perfectas condiciones.

Un pequeño camino de tierra y piedras con árboles a los lados te llevan hasta una puerta de valla metálica y dos casetas de seguridad para los soldados.

No hay restaurantes, ni letreros, ni casetas para el parking, ni ningún tipo de negocio u otra cosa que te distraiga y desvíe tu atención. Está tal cual estaba en su época.

Una explanada y un camino que llegaba a un lugar marcado por el dolor y el sufrimiento.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

Antes de entrar a visitar el campo en sí, hay una pequeña recepción para comprar la entrada.

Junto con la entrada nosotros también compramos una guía en español donde te explican todas las salas y lugares del campo. En Memorial y museos de este tipo, normalmente se usan audioguías, pero en este caso las guías son escritas y están en muchos idiomas, incluidos el español.

A lo largo del recorrido por el Memorial, se pueden visitar las habitaciones, los patios, las duchas, las zonas comunes, la cocina, los barracones y muchas zonas más. Todas ellas en perfectas condiciones y muy bien conservadas.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

En estas dependencias, se encuentran una serie de exposiciones en las que se explican aspectos de aquella época y de la vida de los reclusos, así como una muestra de objetos, vestimentas de los soldados y los presos e informes médicos sobre las muertes, entre otras muchas cosas.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

Por otro lado, hay una habitación con los nombres de todas las personas que perdieron la vida allí.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

CONSEJO:

No entréis sin comprar la guía, sino la experiencia es totalmente distinta. Con la guía se aprende mucho. Te explica todo lo que ocurría en cada sala y el día a día de las personas que vivieron allí.

Como todos los campos al frente del partido Nazi Alemán, Fort Breendonk, se construyó y bautizó como “campo de trabajo”. E incluso muchos le siguen llamando así a día de hoy. Si os habéis dado cuenta, a lo largo del post yo siempre lo llamo “campo de concentración”, y es que no se le puede llamar “campo de trabajo” a un lugar construido para todo, menos para trabajar.

Si antes decía que esta visita cambió nuestras vidas, es porque entramos a Fort Breendonk sin saber una cuarta parte de lo que realmente era un campo de concentración y lo que allí se hacía.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

Si, habíamos estudiado historia en el instituto y habíamos visto documentales sobre la Segunda Guerra Mundial. Sabíamos que murieron muchas personas inocentes y que las forzaban a trabajar hasta que no podían más. Sabíamos lo injusta que fue la vida con millones de personas inocentes, abuelos, abuelas, padres, madres, hijos e hijas. Todo eso lo sabíamos. Pero nunca nos habíamos puesto en su lugar, hasta que entramos allí. Hasta que notamos el frío de las paredes, hasta que escuchamos el ruido del silencio, hasta que respiramos el olor a cansancio y miedo, sobre todo, miedo.

Mirase donde mirase podía sentir miedo. Estaba presente en cualquier habitación, en cualquier patio o rincón. Miedo a la vida y miedo a vivir.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, BélgicaFort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

La noche antes de visitarlo estuvimos leyendo que Breendonk fue únicamente un lugar de trabajo, nada parecido a otros campo de concentración, pero cuando entramos allí y empezamos a leer la guía nos dimos cuenta que todo aquello no era verdad.

Si trabajaban, es verdad. Y también es verdad que no mataron a tantos como en otros campos de concentración. Pero hubo muchas, muchísimas muertes. Pero las intentaban tapar diciendo que morían de enfermedades.

Fort Breendonk Memorial, Willebroek, Bélgica

Fue un campo de concentración como otro cualquiera, con la suerte de que no fueron tantas las personas que vieron pasar sus últimos días allí.

Horario de visita:

El Breendonk Memorial se puede visitar todos los días de la semana de 09:30 a 17:30, siendo el último pase a las 16:30. En verano, del 1 de julio hasta el 31 de agosto abre de 10:00 a 18:00, último pase a las 17:00.

Está abierto todo el año exceptuando 24 y 25 de diciembre, 1 de enero y el día de la peregrinación (que puede variar según el año)

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