Josefov, el Museo Judío de Praga

El Barrio Judío de Praga, situado al norte de la Plaza de la ciudad Vieja, es la antigua zona de la judería, conocida hoy en día como Josefov, lugar donde residió durante más de ochocientos años la población judía de Praga.

Tras los numerosos asesinatos de la población judía en el Holocausto y el abandono de este barrio por buena parte de los residentes judíos a principios del siglo XX, Josefov ha quedado actualmente como un Museo Judío.

Este Museo Judío es uno de los lugares más visitados de la ciudad de Praga, así que os vamos a hablar de su historia, de dónde está, cómo se puede visitar y que ver en Josefov, el barrio Judío de Praga.

Historia del barrio Josefov

Los judíos han vivido en Praga desde los comienzos de la ciudad, pero su historia no ha sido muy agradable que digamos. Durante siglos se vieron obligados a vivir en una pequeña zona del casco histórico de la ciudad, lo que posteriormente se conocería como Josefov.

Esta comunidad judía era una de las más grandes de toda Europa, pero como en buena parte de los países europeos, los judíos no estaban bien vistos por los cristianos y durante los siglos XVI y XVII les obligaron a portar un identificativo de color amarillo e incluso se vieron sometidos a persecuciones y expulsiones de la ciudad.

Hasta la llegada de José II de Habsburgo, gobernante que llevó la tranquilidad al Barrio Judío e hizo posible el comienzo de la integración de la sociedad judía en Praga. En 1848 los judíos consiguieron el derecho de residencia que les permitía vivir en cualquier parte de la ciudad y en 1850 conformaron el barrio de Josefov como tributo al monarca que tanto les ayudó.

No obstante, a finales del siglo XIX las autoridades llevaron a cabo un plan de reforma en el barrio conservando únicamente las sinagogas, el cementerio y el ayuntamiento, y en el siglo XX, en plena Segunda Guerra Mundial, el barrio perdió gran parte de su población judía debido a la persecución del partido nazi.

Comprar entradas para el Barrio Judío de Praga

La entrada es conjunta para todas las sinagogas (exceptuando la Sinagoga Nueva-Vieja que para visitarla hace falta una entrada aparte) y el Cementerio Judío.

Esta entrada se puede comprar en cualquiera de las sinagogas y en el cementerio y hay dos tipos de precios:

  • Entrada general: 350 CZK, algo menos de 14€.
  • Entrada reducida: 250 CZK, unos 9,50€.  Esta entrada es para niños de 6 a 15 años y para estudiantes menores de 26 años.

Si queréis entrar a la Sinagoga Nueva-Vieja su precio es de 200 CZK (uno 7,50€) la entrada general y 140 CZK (unos 5,50€) la entrada reducida.

En el ticket de entrada hay una lista con todas las sinagogas donde se indica si puedes entrar o no, y un mapa donde se localizan todas las sinagogas.

IMPORTANTE:

No podéis perder la entrada, ya que se necesita cada vez que se quiere entrar a una sinagoga. Si perdéis la entrada, tendréis que comprar una nueva para poder entrar a las otras sinagogas.

Estas entradas tienen una duración de una semana y se puede entrar a las sinagogas y al cementerio las veces que se quiera. No hay límite de entrada durante todo el periodo de validez. Esto está muy bien, ya que si un día no os da tiempo a verlas todas, podéis volver al día siguiente (o incluso seis días después) a ver la que os haya quedado por visitar.

Horario de visita de Josefov

El horario de visita de las sinagogas y el cementerio varía según la época. De noviembre a marzo abre de 09:00 a 16:30 y de abril a octubre de 09:00 a 18:00. Abren todos los días de la semana exceptuando los sábados que está cerrado.

IMPORTANTE:

El cementerio y las sinagogas cierran los sábados, así que es muy importante que planeéis vuestra visita a la ciudad teniendo esto en cuenta si queréis visitarlo.

Que ver en el barrio Judío de Praga

Durante la remodelación del barrio durante el siglo XIX no quedó en pie ninguna de las antiguas casas judías, pero actualmente en Josefov se pueden visitar sus seis sinagogas, el cementerio judío y el monumento a Franz Kafka, entre otras muchas cosas. 

Todo esto está muy cerca y se puede ir andando sin problemas, lo que hace que sea una visita muy cómoda. Ahora os vamos a explicar el recorrido por el barrio Judío de Praga que seguimos nosotros,

Cementerio Judío y Sinagoga Pinkas

Después de nuestro primer contacto con Praga y dar un paseo por la Plaza de la Ciudad Vieja, comenzamos la visita del Barrio Judío en el Cementerio Judío, y os recomendamos 100% que vosotros también empecéis vuestra visita aquí. ¿Por qué? Muy fácil, hay seis sinagogas y un solo cementerio judío, es decir, el cementerio atrae a mucha gente al día y suele concentrarse mucha gente en el.

Antes de entrar al cementerio hay unas taquillas donde comprar las entradas. Una vez te dan las entradas (o si ya las has comprado en otro sitio) pasas la barrera de entrada y hay un pequeño patio. A la derecha está la entrada al cementerio y de frente se encuentra la Sinagoga Pinkas.

CONSEJO:

Os recomendamos que empecéis la visita al Museo Judío en el Cementerio. Es el principal punto de interés dentro de este barrio y por tanto, donde suele haber más personas. Lo mejor es ir temprano y poder visitarlo así más tranquilo.

En su día, el ayuntamiento de Praga ordenó que todas las personas judías debían de ser enterradas solo y exclusivamente en este cementerio, hasta que en 1787 el camposanto se vio obligado a tener que dejar de admitir entierros debido al exceso de personas enterradas. Actualmente se pueden llegar a contar hasta doce mil lápidas, aunque apuntan los historiadores que el número de enterrados excede (por mucho) esa cifra.

Entre las miles de personas enterradas en este cementerio, se encuentran los restos del rabino Judah Loew, conocido por la judíos de Praga como “el héroe de los checos”, ya que fue una de las personas que más lucharon por la igualdad judía en la ciudad.

Lo que más impresiona del cementerio es la gran cantidad de lápidas que hay. Hay tantas, que la mayoría están unas sobre otras y entre ellas solo hay espacio para un pequeño camino.

Para entrar al cementerio, los hombres deben taparse la cabeza con una kipá de papel que dan a la entrada. Recordad que es un lugar religioso y hay siempre que guardar respeto.

Junto al cementerio, se encuentra la Sinagoga Pinkas (Pinkasova en checo) construida en 1535. Esta sinagoga es una de las más visitadas de la ciudad por dos razones.

La primera, es que en sus paredes podemos leer los nombres, fechas de nacimiento y de desaparición de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por el partido nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Y por otro lado, en su interior, hay un pequeño museo con dibujos de los niños que estuvieron en el campo de concentración de Terezín.

CONSEJO:

Si queréis visitar el interior de esta sinagoga, es mejor que lo hagáis antes de entrar al cementerio. Las entradas de la sinagoga y el cementerio están comunicadas y se puede entrar a la sinagoga y luego entrar al cementerio, pero una vez que entras al cementerio te obligan a salir por una salida que da a otra calle y para entrar al interior de la sinagoga hay que dar la vuelta a toda la manzana y entrar de nuevo. Nosotros tuvimos que dar toda esa vuelta, por eso os aviso.

Sinagoga Klausen

La siguiente sinagoga que visitamos fue la Sinagoga Klausen, justo a la salida del cementerio.

La Sinagoga Klausová (como se le conoce en checo) es una sinagoga pequeña de estilo barroco y en su interior se pueden ver textos hebréos y, al igual que la sinagoga Pinkas, dibujos de los pequeños que tuvieron que sufrir los horrores de Terezín, Campo de Concentración en el que terminaron las vidas de una gran parte de la población judía de Praga.

Junto a la sinagoga hay una Sala de Ceremonias donde se puede ver una exposición sobre las costumbres funerarias de los judíos.

Sinagoga Alta

Al final de la calle de la Sinagoga Klausen se encuentra la Sinagoga Alta (Vysoká en checo), de estilo renacentista.

Esta sinagoga fue construida en el siglo XVI y financiada por Mordechai Maisel.  En la planta baja se ha instalado una pequeña tienda de recuerdos y la planta alta alberga una colección de telas, cortinas y objetos de plata de la época.

Sinagoga Vieja-Nueva

Frente a la Sinagoga Alta está la Sinagoga Vieja-Nueva (Staronová, como se conoce en Checo). Esta es la sinagoga que no está incluida en la entrada y nosotros no vimos su interior, aunque nos arrepentimos de no entrar.

Cuando planificamos el viaje a Praga de tres días, el último día lo dejamos para ver cosas que no nos diera tiempo a ver los primeros días, pero al final recorrimos Praga en dos días y el tercero fuimos a Kutná Hora y a la vuelta, ya no nos dio tiempo a visitarla.

La Sinagoga Vieja-Nueva se terminó de construir en 1270 y es la sinagoga en activo más antigua de Europa.

SABÍAS QUE…

Se llama Sinagoga Nueva-Vieja, porque cuando se construyó había otra sinagoga y se le llamó así para poder distinguirlas, pero esta sinagoga no se conservó. Cuando se construyeron otras sinagogas, su nombre ya no tenía sentido y decidieron llamarla Nueva-Vieja.

Para entrar a esta sinagoga, es necesario que los hombres lleven la kipá, ya que la sinagoga está en activo y se utiliza como lugar de culto y rezo.

Según dicen, nada más entrar llama mucho la atención el desnivel que hay desde la calle a la entrada, y es que, cuando se llevaron a cabo las reformas del barrio, subieron el nivel de la calle para evitar inundaciones y la sinagoga quedó en desnivel.

SABÍAS QUE…

Esta sinagoga fue muy importante para la población judía de Praga y gran parte de la culpa es de su rabino Jehud Löwa ben Bezalel. Es tal el respeto que los judios le muestran a Jehud Löwa, que nadie se ha sentado en su asiento de la sinagoga desde su muerte.

Como os he dicho, nos arrepentimos de no entrar cuando pasamos junto a ella, ya que es una sinagoga muy importante en la historia judía de Praga. Si

Sinagoga Maisel

Construida a finales del siglo XVI la Sinagoga Maisel (Maiselova para los checos) fue víctima del incendio de 1689 y fue reconstruida en estilo barroco, para más tarde, a finales del siglo XIX, volver a ser remodelada en estilo neogótico. Esta sinagoga se encuentra en la calle Maiselova, muy cerca de las dos sinagogas anteriores.

Fue Mordechai Maisel, alcalde del Barrio Judío de Praga durante el reinado de Adolfo II en el S. XVI quien costeó la obra de esta sinagoga para su uso personal, de ahí que tanto la sinagoga como la calle, lleven su nombre.

Desde 1960 contiene una gran colección de objetos judíos: libros, objetos decorativos, telas, plata, etcétera.

CONSEJO:

Si estáis por el Barrio Judío y es la hora de comer os recomendamos que vayáis a U Pivrnce, un restaurante muy característicos y con comida tradicional checa. Está muy cerca de la Sinagoga Maisel y nosotros aprovechamos cuando salimos de visitarla para comer ahí.

Sinagoga Española

La Sinagoga Española (Španělská en checo) es la que está más alejadas de todas y tampoco la conocimos, ya que también la dejamos para el último día.

Construida en 1868 está considerada la sinagoga más bonita del todo el museo. 

SABÍAS QUE…

Esta sinagoga se la conoce como La Española debido a su decoración morisca, de gran similitud a La Alhambra de Granada.

En su interior se puede visitar una exposición sobre la vida más reciente de la socieda judía de Praga.

Monumento a Franz Kafka

Otro de los lugares visitados dentro de Josefov es la escultura dedicada al escritor Franz Kafka, donde se puede ver a un pequeño Kafka a hombros de un gigante traje vacío .

Franz Kafka, de origen judío, nació y paso buena parte de su vida en la ciudad de Praga. La vida de Kafka está tan ligada a la ciudad de Praga, que llegó a vivir hasta en siete casas distintas.

Para él, la ciudad de Praga siempre fue muy importante y como dijo un día dibuando un contorno alrededor de un mapa de la ciudad: este pequeño círculo encierra toda mi vida. Pero ese sentimiento de admiración es mutuo, por eso en 2003 la Sociedad Franz Kafka de Praga encargó una estatua en conmemoración al famoso escritor.

Y aquí termina la visita a Josefov, el Barrio Judío de Praga, pero no la visita a esta preciosa ciudad. Nosotros seguimos recorriendo Praga y nos dejó completamente enamorados. Y vosotros ¿os lo vais a perder?

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