Era nuestro cuarto día por tierras gallegas y nos tocaba hacer la tercera ruta en coche que teníamos preparada, lo que no sabíamos es que iba a ser la última, por desgracia.

En la primera ruta en coche por Galicia, comentaba que antes de viajar preparé cuatro rutas, pero no mencioné que solo pudimos hacer tres de las cuatro rutas preparadas.

Para el último día de viaje dejamos la ruta más corta y más cercana a la capital gallega, ya que a la noche cogíamos el vuelo de vuelta a casa.

Nos levantamos temprano como cada día, pero no lo bien que nos hubiera gustado, y es que, por mucho que quieras planear los viajes y lo prepares todo para que salga bien, hay cosas que no puedes evitar y nos pasó unas de ellas.

Natalia se levantó mala, de hecho, después estuvo cerca de dos semanas sin poder salir de casa. Casi no pudimos coger el vuelo pues cogió una especie de intoxicación que apenas la dejaba ponerse en pie. Son cosas que pasan y no se pueden remediar. Por ello, cuando se viaja, es muy importante ir bien asegurados. En este caso estábamos dentro de España, por lo que no hubo ningún problema para la visita al médico. Sin embargo, si salís fuera de España es necesario que o bien os hagáis la tarjeta sanitaria europea que, tal y como su nombre indica, os sirve para los países de Europa; o si salís fuera de Europa, podéis contratar un seguro que os cubra todas las necesidades médicas. Ya dedicaremos otro post a explicar cómo ir bien seguros.

A lo que íbamos, nos quedamos con las ganas de hacer la última ruta, pero como la tengo preparada algún día os hablaré de ella.

Al menos, pudimos disfrutar de la ruta de las Rías Baixas, el Cañón de Sil y O Cebreiro y esta última:

Ruta 3: Una ruta marcada por la lluvia, Fragas do Eume y La Coruña:

Fragas do Eume

En esta ruta tocaba visitar el norte de Galicia, aunque por falta de tiempo, no subimos todo lo que nos hubiera gustado, y no pudimos visitar entre otras cosas la famosa Playa de las Catedrales.

Teníamos muchas ganas de conocer La Coruña y decidimos incluirla en una de nuestras rutas, completándola con unas visitas rápidas a Fragas do Eume, uno de los bosques mejor conservados en toda Europa, Redes y Puentedeume, dos pequeños pueblos que pillaban de camino.

La jornada estuvo marcada principalmente por la lluvia, por lo que no pudimos sacar mucho la Nikon para hacernos fotos, pero aprovechamos la “todoterreno” de la GoPro, que nunca falla, para poder traernos algunas fotos de recuerdo.

Las cuatro localidades de las que vamos a hablar en esta ruta son por orden de visita: Fragas do Eume, Redes, Puentedeume y La Coruña.

Si la comparamos con la ruta del cañón de Sil y O Cebreiro, esta ruta es un paseíto y se hace bastante más amena que la anterior. Los tiempos aproximados entre una localidad y otra son:

  • Santiago de Compostela a Fragas do Eume: 1 hora y 40 minutos / 1 hora y 10 minutos (peaje).
  • Fragas do Eume a Redes: 35 minutos.
  • Redes a Puentedeume: 10 minutos.
  • Puentedeume a La Coruña: 30 minutos.
  • La Coruña a Santiago de Compostela: 1 hora.

Fragas do Eume:

Fragas do Eume

Como ya hablamos en las dos rutas anteriores, nosotros salimos desde Santiago de Compostela.

Nos levantamos temprano, nos abrigamos bien, ya que amaneció un día bastante frío y pusimos rumbo a uno de los bosques mejor conservados, no solo de España sino de toda Europa, Fraga de Eume.

Me encanta conducir. Puedo estar horas y horas al volante sin cansarme. Pero más aún si las gotas no dejan de caer sobre el cristal del coche, el repiqueteo no para de sonar sobre el techo y el chirrido del limpia-parabrisas barriendo las gotas de la fina lluvia marca el compás.

Así fue todo el camino, desde la capital gallega hasta el bosque. Es una de las imágenes que mejor recuerdo del viaje.

Ruta en coche por GaliciaFragas do Eume

Teníamos marcado como objetivo visitar el Monasterio de Caaveiro, en pleno corazón de Fragas de Eume, entre el espesor de los gigantescos árboles que pueblan este bosque atlántico, pero por culpa del mal tiempo que hacía, tuvimos que modificar nuestros planes y decidimos hacer una visita rápida al bosque, para admirar el paisaje.

Nos paramos en un merendero y aprovechamos para desayunar. Ni el mejor restaurante del mundo puede igualar las vistas que teníamos desde allí mientras desayunábamos, bajo un inmenso espesor verde y las pequeñas gotas que caían sobre el cristal.

Fragas do Eume

Aquel paisaje era tan especial y único que no queríamos despedirnos tan rápido, y antes de bajar a Redes, dimos un paseo por el zig-zag que marcaba la carretera.

Y nos perdimos.

Sí, nos perdimos. Literalmente. Perdidos en medio del bosque. Pero si tuviese que elegir un sitio para perderme, sin duda elegiría sin duda este.

Fragas do EumeFragas do Eume

No sabemos muy bien cómo, pero llegamos a un camino cortado. El camino estaba un poco desprendido y estaban haciendo obras.

Como se dice, las cosas sin planear, salen mejor. Y no le falta verdad. Gracias a que nos perdimos pudimos tomar estas fotografías.

Tras un pequeño descanso, admirando la verdadera belleza de la naturaleza, dimos la vuelta y ya sí, pusimos rumbo a la segunda parada del viaje, Redes.

Fragas do Eume

Puerto de Redes y Puentedeume:

A medio camino entre Fragas do Eume y La Coruña se encuentran estos dos pequeños pueblos.

Al borde de Atlántico está situado Redes, un pequeño pueblo marcado por el colorido de sus casas y que, tal y como nos deja intuir su nombre, está arraigado a las costumbres pesqueras.

Tanto llama la atención este pueblo, que son muchos los directores que lo han usado como “escenario” para sus películas o series, entre ellos el aclamado director de cine español, Pedro Almodóvar, para su película Silencio.

A poco más de diez minutos en coche, divididos por la desembocadura del río Eume, está Puentedeume, (Pontedeume en gallego) otro pequeño pueblo pesquero.

Para llegar de una villa a otra, hay que cruzar un largo puente de piedra, el cual da nombre a este pequeño pueblo, y es uno de los principales monumentos. El puente original fue construido entre 1374 y 1380, siendo remodelado posteriormente entre 1863 y 1870 una primera vez y más tarde entre 1884 y 1888 quedando finalmente con los 15 arcos actuales que hacen posible que el puente alcance de una orilla a otra.

Nuestra idea era hacer dos pequeñas paradas en ambos pueblos y dar un paseo, pero como venía siendo habitual durante todo el día, la lluvia no arreció y finalmente decidimos pasar con el coche y seguir nuestro camino hasta La Coruña.

La Coruña:

Ruta en coche por Galicia

Después de toda la mañana lloviendo parecía que en A Coruña (como también se conoce a esta ciudad) la lluvia nos iba a dar un respiro.

A los pocos minutos de llegar a la ciudad y encontrar aparcamiento paró de llover y aprovechamos para dar un paseo por el casco histórico.

Lo que no sabíamos era que la lluvia solo se iba a tomar un pequeño descanso para volver luego con más fuerza.

Fuimos directos a la Praia de Riazor, aprovechando que había escampado, para disfrutar de las vistas del océano atlántico que ofrece esta playa. Una explanada infinita de tierra se pierden entre las aguas del océano, creando una de las postales más bellas y únicas de esta ciudad gallega.

Playa de Riazor

Sin parar de mirar al cielo, nos dirigimos a la Praza de María Pita y desde allí comenzamos un pequeño recorrido marcado en un folleto turístico en el que se indicaban los lugares y monumentos más importantes para visitar. Si os digo la verdad, ahora mismo no recuerdo dónde lo cogimos, pero os dejo una foto del mapa para que os sirvan de ayuda. Aunque en la propia oficina de turismo seguro que lo podéis encontrar.

Praza de María PitaMapa turístico Galicia

Partiendo desde la Praza de María Pita, la primera parada la hicimos en la Iglesia de Santiago, probablemente la iglesia más antigua de la ciudad con más de siete siglos de historia. A su espalda encontramos la Praza de Azcárragan, la cual era la más importante del casco histórico antiguamente ya que en ella se vendían el grano y era el punto de encuentro de los festejos y ceremonias de la ciudad.

Unos metros más hacia delante llegamos a la Colegiata de Santa María del Campo. Lo que más llama la atención es su nombre y es que se piensa que cuando se construyó se encontraba fuera de las murallas de la ciudad.

A paso ligero y sin perder ni un momento de vista el cielo encapotado, nos acercamos hasta la Praza das Bárbaras y la Praza de San Domingo, donde se encuentran el Convento de las Bárbaras y el Convento e Iglesia de Santo Domingo, respectivamente.

Y aquí ya tuvimos que darnos la vuelta sin poder visitar los demás monumentos ya que empezó a llover y con bastante fuerza.

Buscamos como locos un sitio para comer y esperar así que escampase. Justo terminando de almorzar dejo de llover y nos dio el tiempo justo para llegar hasta el coche y subir hasta la torre de Hércules.

Pero la lluvia no había dicho sus últimas palabras y si antes lluvia, justo cuando llegamos a parking para subir hasta la torre empezó a llover como si no hubiese un mañana.

Siempre hay que tener un plan B, y el nuestro era visitar el Aquatium Finisterrae.

Muy cerca de la Torre de Hércules se encuentra este Aquarium y como no dejaba de llover anulamos la subida a la torre y fuimos directo a conocer los misterios de las profundidades del mar.

El Aquarium Finisterre está sobre un saliente de rocas justo encima del océano y si a la tormenta que estaba cayendo le sumamos que soplaba un vendaval, os podemos asegurar que fue casi misión imposible llegar desde el aparcamiento hasta la entrada.

Pero una vez dentro, mereció la pena. A Natalia le gusta decir que las cosas siempre pasan por algo, y si ese día no hubiese llovido, lo más probable es que no hubiésemos visitado el Aquarium. Y es bastante interesante.

Aquarium Finisterrae

Dentro el Aquarium se divide por zonas y aprendimos muchos sobre la vida en lo más profundo del océano. Hay dos partes que me llamaron mucho la atención, una era una la sala Maremagnum, una enorme pecera con todo tipo de peces y especies marinas. Pero la mejor zona es la Nautilus, una sala que imita a un submarino, conectando directamente a través de unas enormes cristaleras con el océano atlántico, donde se pueden ver todo tipo de especies marinas, incluido unos tiburones que dejan sin aliento hasta al más valiente.

Aquarium Finisterrae

Además en la parte de fuera, junto a la cafetería, cuenta con una enorme terraza con unas vistas preciosas a  un rompe olas y la Torre Hércules.

Torre de Hércules

La entrada nos costó 4€, a mí por presentar el carnet de estudiantes y 10€ a Natalia por no llevar encima el carnet y no poder presentarlo. Así que si sois estudiantes y tenéis pensado visitarlo echad el carnet, ya que os podéis ahorrar 6€.

Entradas Aquarium Finisterrae

El día tocaba a su fin y nos montamos en el coche para volver a Santiago de Compostela, mientras seguía lloviendo. Dentro del Aquarium nos olvidamos por completo del temporal de fuera y un momento que salimos a la terraza lucia el sol, pero por lo que pudimos intuir, la tormenta no había parado mientras estuvimos dentro.

La Avenida de Pedro Barrié de la Maza, por la que nos indicaba el GPS que debíamos salir estaba cortada por la policía debido al temporal. La playa en la que horas antes habíamos estado paseando y tomando fotos estaba en ese momento cortada y siendo duramente castigada por las olas, el viento y la lluvia.

Fue un día marcado por el agua, pero ni mucho menos nos quitó las ganas de seguir visitando. Todo lo contrario. En el camino de vuelta no paró de llover. Llegamos cerca de las siete u ocho de la tarde a la capital gallega y como era temprano fuimos a dar un paseo por el centro histórico y ver por última vez la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela.

Ni la lluvia, ni el frío, ni el viento, ni el calor. Nada puede quitarnos las ganas de visitar y conocer. Son cosas que no se pueden planear, ni se pueden cambiar. Pero eso es lo más bonito de viajar.

No te quedes con ninguna duda, pregúntanos: