Ruta en coche por A Coruña, Galicia

En nuestro cuarto día por tierras gallegas nos centramos en recorrer una pequeña parte de la provincia de La Coruña. Teníamos muchas ganas de conocer La Coruña y decidimos incluirla en una de nuestras rutas en coche por Galicia. Esa ruta la completamos con unas visitas rápidas a Fragas do Eume, uno de los bosques mejor conservados en toda Europa y dos pueblos pequeños: Redes y Puentedeume.

La jornada estuvo marcada principalmente por la lluvia, por lo que no pudimos sacar mucho la Nikon para hacernos fotos. Aprovechamos la GoPro, que nunca falla, para poder traernos algunas fotos de recuerdo como las que veréis a continuación.

Fragas do Eume

Ruta por Galicia, Fragas de Eume y La Coruña. Qué ver y hacer en un día

Las cuatro localidades de las que vamos a hablar en esta ruta son por orden de visita: Fragas do Eume, Redes, Puentedeume y La Coruña.

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Si la comparamos con las ruta del cañón de Sil y O Cebreiro o las Rías Baixas, esta ruta es más corta que la anterior. Los tiempos aproximados entre una localidad y otra son:

  • Santiago de Compostela a Fragas do Eume: 1 hora y 40 minutos / 1 hora y 10 minutos (peaje).
  • Fragas do Eume a Redes: 35 minutos.
  • Redes a Puentedeume: 10 minutos.
  • Puentedeume a La Coruña: 30 minutos.
  • La Coruña a Santiago de Compostela: 1 hora.

Estuvimos cuatro días recorriendo Galicia. Hemos publicado en total tres rutas en coche por Galicia que os dejaremos a continuación:

Fragas do Eume, un bosque con encanto de galicia

Fragas do Eume

Como ya hablamos en las dos rutas anteriores por Galicia, comenzamos el recorrido desde Santiago de Compostela.

Nos levantamos temprano, nos abrigamos bien, ya que amaneció un día bastante frío y pusimos rumbo a uno de los bosques mejor conservados, no solo de España sino de toda Europa, Fraga de Eume.

Me encanta conducir. Puedo estar horas y horas al volante sin cansarme. Pero más aún si las gotas no dejan de caer sobre el cristal del coche, el repiqueteo no para de sonar sobre el techo y el chirrido del limpia-parabrisas barriendo las gotas de la fina lluvia marca el compás.

Así fue todo el camino, desde la capital gallega hasta el bosque. Es una de las imágenes que mejor recuerdo del viaje.

Ruta en coche por Galicia
Fragas do Eume

Teníamos marcado como objetivo visitar el Monasterio de Caaveiro, en pleno corazón de Fragas de Eume, entre el espesor de los gigantescos árboles que pueblan este bosque atlántico. Como consecuencia del mal tiempo que hacía, tuvimos que modificar nuestros planes y decidimos hacer una visita rápida al bosque, para admirar el paisaje.

Nos paramos en un merendero y aprovechamos para desayunar. Ni el mejor restaurante del mundo puede igualar las vistas que teníamos desde allí mientras desayunábamos, bajo un inmenso espesor verde y las pequeñas gotas que caían sobre el cristal.

Fragas do Eume

Aquel paisaje era tan especial y único que no queríamos despedirnos tan rápido, y antes de bajar a Redes, dimos un paseo por el zig-zag que marcaba la carretera.

Y nos perdimos.

Sí, nos perdimos. Literalmente. Perdidos en medio del bosque. Pero si tuviese que elegir un sitio para perderme, sin duda elegiría sin duda este.

Fragas do Eume
Fragas do Eume

No sabemos muy bien cómo, pero llegamos a un camino cortado. El camino estaba un poco desprendido y estaban haciendo obras.

Como se dice, las cosas sin planear, salen mejor. Y no le falta verdad. Gracias a que nos perdimos pudimos tomar estas fotografías.

Tras un pequeño descanso, admirando la verdadera belleza de la naturaleza, dimos la vuelta y ya sí, pusimos rumbo a la segunda parada del viaje, Redes.

Fragas do Eume

Puerto de Redes, típico pueblo pequero de galicia

Siguiendo nuestra ruta en coche por Galicia, nos encontramos con Redes.

Al borde de Atlántico está situado Redes, un pequeño pueblo marcado por el colorido de sus casas y que, tal y como nos deja intuir su nombre, está arraigado a las costumbres pesqueras.

Tanto llama la atención este pueblo, que son muchos los directores que lo han usado como “escenario” para sus películas o series, entre ellos el aclamado director de cine español, Pedro Almodóvar, para su película Silencio.

Puentedeume

A poco más de diez minutos en coche, divididos por la desembocadura del río Eume, está Puentedeume, (Pontedeume en gallego) otro pequeño pueblo pesquero de Galicia.

Para llegar de una villa a otra, hay que cruzar un largo puente de piedra, el cual da nombre a este pequeño pueblo, y es uno de los principales monumentos.

El puente original fue construido entre 1374 y 1380, siendo remodelado posteriormente entre 1863 y 1870 una primera vez y más tarde entre 1884 y 1888 quedando finalmente con los 15 arcos actuales que hacen posible que el puente alcance de una orilla a otra.

Ambos pueblos anteriores pillan de camino hacia La Coruña, así que aunque no hagáis una visita más profunda, podéis parar para echar un vistazo.

La Coruña

Ruta en coche por Galicia

El último punto de esta ruta en coche por Galicia fue A Coruña. Dejamos esta ciudad para el final ya que queríamos visitar varios puntos de la misma.

Después de toda la mañana lloviendo parecía que en A Coruña la lluvia nos iba a dar un respiro.

A los pocos minutos de llegar a la ciudad y encontrar aparcamiento paró de llover y aprovechamos para dar un paseo por el casco histórico.

Lo que no sabíamos era que la lluvia solo se iba a tomar un pequeño descanso para volver luego con más fuerza.

Praia de Riazor

Fuimos directos a la Praia de Riazor, aprovechando que había escampado, para disfrutar de las vistas del océano atlántico que ofrece esta playa. Una explanada infinita de tierra se pierden entre las aguas del océano, creando una de las postales más bellas y únicas de esta ciudad gallega.

Playa de Riazor

Praza de María Pita

Sin parar de mirar al cielo, nos dirigimos a la Praza de María Pita. Desde allí comenzamos un pequeño recorrido marcado en un folleto turístico en el que se indicaban los lugares y monumentos más importantes para visitar. Si os digo la verdad, ahora mismo no recuerdo dónde lo cogimos, pero os dejo una foto del mapa para que os sirvan de ayuda. Aunque en la propia oficina de turismo seguro que lo podéis encontrar.

Praza de María Pita
Mapa turístico Galicia

Iglesia de Santiago

Partiendo desde la Praza de María Pita, la primera parada la hicimos en la Iglesia de Santiago, probablemente la iglesia más antigua de la ciudad con más de siete siglos de historia.

Praza de Azcárragan

A su espalda encontramos la Praza de Azcárragan, la cual era la más importante del casco histórico antiguamente ya que en ella se vendían el grano y era el punto de encuentro de los festejos y ceremonias de la ciudad.

Colegiata de Santa María del Campo

Unos metros más hacia delante llegamos a la Colegiata de Santa María del Campo. Lo que más llama la atención es su nombre y es que se piensa que cuando se construyó se encontraba fuera de las murallas de la ciudad.

A paso ligero y sin perder ni un momento de vista el cielo encapotado, nos acercamos hasta la Praza das Bárbaras y la Praza de San Domingo, donde se encuentran el Convento de las Bárbaras y el Convento e Iglesia de Santo Domingo, respectivamente.

Y aquí ya tuvimos que darnos la vuelta sin poder visitar los demás monumentos ya que empezó a llover y con bastante fuerza.

Buscamos como locos un sitio para comer y esperar así que escampase. Justo terminando de almorzar dejo de llover y nos dio el tiempo justo para llegar hasta el coche y subir hasta la torre de Hércules.

Pero la lluvia no había dicho sus últimas palabras y si antes lluvia, justo cuando llegamos a parking para subir hasta la torre empezó a llover como si no hubiese un mañana.

Aquatium Finisterrae

Siempre hay que tener un plan B, y el nuestro era visitar el Aquatium Finisterrae.

Muy cerca de la Torre de Hércules se encuentra este Aquarium y como no dejaba de llover anulamos la subida a la torre y fuimos directo a conocer los misterios de las profundidades del mar.

El Aquarium Finisterre está sobre un saliente de rocas justo encima del océano y si a la tormenta que estaba cayendo le sumamos que soplaba un vendaval, os podemos asegurar que fue casi misión imposible llegar desde el aparcamiento hasta la entrada.

Pero una vez dentro, mereció la pena. A Natalia le gusta decir que las cosas siempre pasan por algo, y si ese día no hubiese llovido, lo más probable es que no hubiésemos visitado el Aquarium. Y es bastante interesante.

Aquarium Finisterrae

Dentro el Aquarium se divide por zonas y aprendimos muchos sobre la vida en lo más profundo del océano. Hay dos partes que me llamaron mucho la atención, una era una la sala Maremagnum, una enorme pecera con todo tipo de peces y especies marinas. Pero la mejor zona es la Nautilus, una sala que imita a un submarino, conectando directamente a través de unas enormes cristaleras con el océano atlántico, donde se pueden ver todo tipo de especies marinas, incluido unos tiburones que dejan sin aliento hasta al más valiente.

Aquarium Finisterrae

Además en la parte de fuera, junto a la cafetería, cuenta con una enorme terraza con unas vistas preciosas a  un rompe olas y la Torre Hércules.

Torre de Hércules

La entrada nos costó 4€, a mí por presentar el carnet de estudiantes y 10€ a Natalia por no llevar encima el carnet y no poder presentarlo. Así que si sois estudiantes y tenéis pensado visitarlo echad el carnet, ya que os podéis ahorrar 6€.

Entradas Aquarium Finisterrae

El día tocaba a su fin y nos montamos en el coche para volver a Santiago de Compostela, mientras seguía lloviendo. Dentro del Aquarium nos olvidamos por completo del temporal de fuera y un momento que salimos a la terraza lucia el sol, pero por lo que pudimos intuir, la tormenta no había parado mientras estuvimos dentro.

La Avenida de Pedro Barrié de la Maza, por la que nos indicaba el GPS que debíamos salir estaba cortada por la policía debido al temporal. La playa en la que horas antes habíamos estado paseando y tomando fotos estaba en ese momento cortada y siendo duramente castigada por las olas, el viento y la lluvia.

Fue un día marcado por el agua, pero ni mucho menos nos quitó las ganas de seguir visitando. Todo lo contrario. En el camino de vuelta no paró de llover. Llegamos cerca de las siete u ocho de la tarde a la capital gallega y como era temprano fuimos a dar un paseo por el centro histórico y ver por última vez la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela.

Ni la lluvia, ni el frío, ni el viento, ni el calor. Nada puede quitarnos las ganas de visitar y conocer. Son cosas que no se pueden planear, ni se pueden cambiar. Pero eso es lo más bonito de viajar.

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