Ruta en coche por los Valles Pasiegos, Cantabria

Tenía muchas ganas de escribir este post, pero entre una cosa y otra lo he ido dejando, hasta que por fin, me he puesto manos a la obra con él.

Natalia me lo regaló como regalo de cumpleaños y hasta un momento antes de montarnos en el avión no tenía ni idea de cual era nuestro destino.

Cantabria es sinónimo de naturaleza, de vida, de infinitos paisajes verdes, y sobre todo de belleza. Y todo ello se me vino a la cabeza cuando me enteré que nuestro destino era Santander. Desde pequeño había escuchado maravillas de esta provincia y ahora estaba a poco más de una hora de pisarla.

Como fue un regalo, no teníamos nada preparado. Lo único que teníamos claro era que queríamos alquilar un coche y poder conocer lo máximo de Cantabria y también de Asturias.

Nada más llegar al aeropuerto, alquilamos un coche para el día siguiente (ya que no nos merecía la pena alquilarlo en el momento, por unas pocas horas subía el precio muchísimo) y nos dedicamos a recorrer esta infinidad de verdes paisajes, empezando, como no, por la ruta de los valles pasiegos.

CONSEJO:

Nosotros alquilamos el coche en el aeropuerto directamente, ya que no lo teníamos organizado, pero si vais a alquilar un coche la mejor opción es Rentalcars.

Ese mismo día que llegamos preparamos por la noche en el hotel lo que sería nuestra primera toma de contacto con Cantabria, una pequeña ruta por los valles pasiegos

Esta ruta en coche es muy cómoda, y más que un recorrido para visitar pueblos y ciudades, está pensada para disfrutar de la naturaleza y los paisajes de esta maravillosa comunidad.

Por la mañana nos levantamos temprano y para hacer tiempo antes de ir a recoger el coche, dimos un paseo por el centro de Santander. Sobre las 10:30 fuimos al aeropuerto a buscar el coche  y nos pusimos en marcha.

Villacarriedo:

Desde el aeropuerto de Santander fuimos hasta Villacarriedo, primera parada de la ruta y los paisajes no podían ser más bonitos.

Nosotros aparcamos justo a la entrada del pueblo, frente al Bar La Bombilla y dimos un paseo. El simple hecho de respirar aire puro y pasear en medio de la naturaleza merece la pena.

Las casas de piedra con los balcones de madera nos llamaron mucho la atención, ya que no estamos acostumbrados a verlas por aquí. Además las tienen muy bien cuidadas y decoradas con flores. 

Villacarriedo, Valles pasiegos, CantabriaVillacarriedo, Valles pasiegos, Cantabria

Andando por la Avenida de los Escalopios llegamos hasta el palacio de Soñares, de estilo barroco, construido en el siglo XVIII y que actualmente funciona como hotel y restaurante, y el colegio de los escapolios, justo alado del palacio.

Villacarriedo, Valles pasiegos, CantabriaVillacarriedo, Valles pasiegos, Cantabria

A la vuelta al coche aprovechamos las vistas para hacernos unas fotitos rodeados de tanto prado verde.

Villacarriedo, Valles pasiegos, Cantabria

Selaya y Llera:

El siguiente punto en el camino está tan cerca que si os gusta andar y no tenéis prisa, se puede hacer andando y disfrutar de la naturaleza.

A tan solo 3 minutos en coche se encuentran Selaya y Llera. Aunque a simple vista parezcan un solo pueblo, son dos pequeños pueblecitos muy pegados el uno al otro.

Si algo nos gusta cuando viajamos es conocer y pasear por pueblo así. Pequeños y coquetos.

Pero esta parada no fue casual, ni mucho menos. Íbamos buscando los sobaos pasiegos de Casa el Macho. Seguro que os suenan ¿verdad? Habíamos oido hablar muchas veces de estos sobaos y no podíamos irnos de Cantabria sin probarlos, así que paramos a comprar sobaos y quesadas pasiegas.

Selaya, Valles pasiegos, Cantabria

Puede sonar a tópico, pero nunca antes había probado un sobao tan bueno, y solo una vez más he vuelto a probar una igual, y fue por que lo pedimos por internet, y es que no sé que tendrán o cómo los harán que no tienen nada que ver con otros sobaos. Y lo mismo digo de las quesadas.

En todos los supermercados de Cantabria veréis sobaos de Casa el Macho, pero si pasáis por la tienda os recomendamos que paréis y lo compréis allí. Es una tienda pequeña y el fuerte olor a mantequilla casera inunda cada rincón del local. Una auténtica delicia para el olfato, el paladar y la vista.

Casa el Macho, Valles pasiegos, Cantabria

Nosotros compramos dos cajas de sobaos y una quesada pasiega y nos duró sin ningún problema hasta que volvimos a casa, y eso que lo compramos el primer día. Y si como a nosotros os gustan tanto que queréis repetir, por su página web se pueden comprar y os lo traen a casa.

Vega de Pas:

A media hora de Selaya y después de pasar por una infinidad de llanuras verdes llegamos a Vega de Pas, pero antes hicimos varias paradas para disfrutar de los paisajes.

Siempre habíamos escuchado que Cantabria era muy verde, pero nunca imaginábamos tanto. Cada dos minutos soltaba el pie del acelerador del coche para ver los paisajes y en cuanto podíamos nos parábamos.

Valles pasiegos, CantabriaValles pasiegos, CantabriaValles pasiegos, Cantabria

Cualquier prado verde o casita de piedra nos llamaba la atención y teníamos que sacar las cámaras. 

Valles pasiegos, CantabriaValles pasiegos, Cantabria

Se acercaba la hora de la comida y el cuerpo nos pedía combustible para seguir la marcha, así que buscamos un lugar para almorzar. Al pasar por la plaza del pueblo, vimos un restaurante con muchos coches en la puerta, así que aparcamos el coche junto al Ayuntamiento y nos empapamos de la verdadera comida cántabra.

Vega de Pas, Valles pasiegos, Cantabria

El restaurante se llama Restaurante Casa Frutos y comimos de maravilla. Pedimos un menú para cada uno, pero yo creo que se equivocaron y nos pusieron comida para cuatro o cinco. Eso si, no quedó nada. Estaba todo buenísimo.

CONSEJO:

Por el norte de España es muy habitual que los restaurantes sirvan menús del día en el almuerzo. Son menús con un plato principal, un segundo, un postre y una bebida. El precio varía de un lugar a otro, pero suele costar de los 12 a los 15€ y traen muchísima cantidad, pero cuidado, no pidáis un menú para compartir, ya que sino os cobrarán cada plato por separado y es mucho más caro.

Puente Viesgo:

Con el estómago lleno, pusimos rumbo a la última parada en el recorrido, Puente Viesgo.

A diferencia de los anteriores, Puente Viesgo es más grande y tiene varios puntos de interés turístico, como el conjunto de cavernas prehistóricas, formadas por un total de cuatro cuevas conocidas como El castillo, Las monedas Las Chimeneas y La Pasiega. En estas cuevas se pueden apreciar pinturas de arte paleolítico y es un gran reclamo para los amantes de la historia. A mi me encanta la historia y sobre todo el paleolítico y neolítico, pero ya era tarde y no teníamos tiempo para pararnos. Pero unos días después me quité el gusanillo en las cuevas de Altamira de Santillana del Mar, de las que ya os hablaré en oro post.

Por otro lado está el balneario, en el cual se usan aguas medicinales del manantial para sus tratamientos. Y es tal su fama, que incluso los jugadores de la Selección Española  de futbol se ha concentrado varias veces en el balneario. Nos habría encantado poder ir y relajarnos, pero no teníamos bañador, así que nos conformamos con visitar el pueblo y hacernos unas fotos en este precioso puente que cruza el río Pas.

Puente Viesgo, Valles pasiegos, CantabriaPuente Viesgo, Valles pasiegos, CantabriaPuente Viesgo, Valles pasiegos, Cantabria

Playa del Sardinero y Faro de Cabo Mayor:

Podríamos haber incluido más paradas en la ruta, pero como salimos tarde esperando el coche de alquiler, preferimos volver a Santander y pasear por la playa del Sardinero y subir al faro de Cabo Mayor.

Aparcamos el coche en la Avenida Manuel Garcia Lago y dimos un paseo por la playa del Sardinero. Era mediados de octubre y hacía bastante frío, pero la playa estaba preciosa. Me entraron unas ganas tremendas de que fuera verano para poder ponerme el bañador y meterme en el agua.

Playa del Sardinero, Santander, CantabriaPlaya del Sardinero, Santander, CantabriaPlaya del Sardinero, Santander, Cantabria

Luego subimos hasta el mirador de Cabo Mayor. Hay dos miradores: uno de Cabo mayor y otro de Cabo menor. Nosotros solo subimos al de Cabo mayor, pero imagino que las vistas serán muy parecidas.

Se puede subir con el coche y aparcar justo abajo del faro. Aquí aprovechamos las vistas para probar los sobaos pasiegos que compramos al principio del día.

Faro de Cabo Mayor, Santander, Cantabria

Las vistas desde aquí son una maravilla. Si visitáis Santander tenéis que subir a uno de los dos miradores, casi de manera obligatoria. A nosotros nos pilló anocheciendo y fue una auténtica postal.

Faro de Cabo Mayor, Santander, CantabriaFaro de Cabo Mayor, Santander, CantabriaFaro de Cabo Mayor, Santander, Cantabria

Puede ser cuestión de gustos, pero a nosotros personalmente nos gustó más la zona del Palacio de la Magdalena (que lo visitamos el primer día) y la playa del Sardinero, que el casco histórico de la ciudad.

Nos gustó tanto las vistas y la tranquilidad que se respiraba sobre los acantilados de Cabo Mayor que se nos hizo completamente de noche, así que desde allí fuimos directos a cenar y al hotel para preparar la ruta para el siguiente día.

Ahora os toca a vosotros hacer la ruta y añadirle más paradas y dejarnos un comentario para la próxima vez que subamos por Cantabria.

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